Casa Milà, la Casa sin Ángulos Rectos

Barcelona, la ciudad modernista

Nuestra ciudad tiene una gran importancia dentro de la arquitectura modernista gracias a Antoni Gaudí. Sus edificios más conocidos son Casa Batlló, Sagrada Familia y Casa Milà propiamente. Aun así, el complejo Sant Pau, diseñado por Lluís Domènech i Montaner, es otra obra modernista impresionante. Desde Food Lovers Company, os recomendamos la visita ya que no está masificado. Además, es fácil visitar casi todas las obras modernistas a través de la ruta modernista, la cual incluye 120 obras.

Casa Milà

En este artículo, os vamos a explicar algunos puntos importantes de Casa Milà y de nuestra experiencia en el Cafè de la Pedrera, el cual está dentro del edificio.

La casa se construyó entre 1906 y 1912 por el arquitecto Antoni Gaudí; fue uno de los últimos edificios que diseñó, ya que más tarde se centró en construir Sagrada Familia. Casa Milà fue encargada por Pere Milà, un empresario y su mujer, Roser Segimon. A Milà le gustó tanto la Casa Batlló, que quería que el mismo arquitecto, Gaudí, construyera su casa con un toque aún más impresionante que la obra mencionada anteriormente.

Se localiza en el centro de Barcelona, en la esquina de Passeig de Gràcia con la calle Provença. Una ubicación perfecta para que el matrimonio Milà pudiera vivir y destacar entre la burguesía de Barcelona.

En ese tiempo hubo mucha crítica ya que el edificio tiene un estilo innovador, escapando de lo convencional. Apareció en muchas revistas satíricas e incluso los propietarios vecinos de la misma casa estaban enfadados con Milà, argumentando que el extraño edificio bajaría el precio de la tierra en el área.

En 1984, se declaró Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Actualmente es la sede de la Fundación Catalunya-La Pedrera; ésta se encarga de mostrar exposiciones y otras actividades en Casa Milá.

Desde fuera

Este edificio es una obra típica gaudiniana, donde hay solo algunas líneas rectas pero muchas curvas y círculos. El exterior de la casa está hecho de rocas naturales, aparte de la azotea, que está hecha de azulejos blancos. La combinación de rocas y estos azulejos blancos hace que parezca una montaña nevada.

Los vecinos creían que los bloques de roca estaban cortados y acabados simplemente sin arte, razón por la cual llamaron a Casa Milà, La Pedrera. Este nombre viene de la palabra “pedra”, piedra en castellano y los ciudadanos aún usan este nombre actualmente.

La azotea de Casa Milà tiene grandes chimeneas, también cubiertas de azulejos blancos. Cada una de ellas es una figura distinta representando soldados que están vigilando; normalmente llamada “el jardín de los guerreros”. Gaudí usó sus materiales clásicos en sus obras, piedra, azulejo y hierro forjado, como podéis ver en los balcones.

Como de costumbre, los tres elementos clave de las obras de Gaudí; natura, religión y Catalunya; están presentes, ya que la obra está inspirada en Montserrat, la montaña catalana sagrada.

Desde dentro

La primera parte que podéis ver al entrar en Casa Milà es el vestíbulo. Es un espacio abierto con mucha luz y aire, diferenciándose de la mayoría de vestíbulos. Coincide con el primer patio, ya que en el edificio hay dos patios; uno en la parte de Passeig de Gràcia y el otro en la parte de la calle Provença.

Las escaleras de Casa Milà fueron construidas para el servicio, ya que el acceso a los apartamentos se realizaba a través de ascensores. La excepción era el piso noble, donde Gaudí diseñó una escalera particular, como podéis ver en la foto de abajo. Esta magnífica escalera va del vestíbulo y primer patio hasta el piso principal. Como podéis observar, el vestíbulo está repleto de pinturas al óleo con referencias eclécticas a la mitología y flores.

Una de las partes más características de Casa Milà es el garaje. Fue el primer edificio en tener un garaje bajo tierra en Barcelona para carruajes tirados por caballos. Razón por la cual las puertas son tan grandes.

Los apartamentos aún están llenos de mobiliario que Gaudí diseñó específicamente para Casa Milà. Durante la visita, podréis ver estos originales diseños en uno de los apartamentos.

Finalmente, antes de visitar la azotea con los soldados en forma de chimenea, podéis echar un ojo al ático. Un espacio hecho de arcos catenarios, donde se ubicaban los cuartos de lavado. Esos arcos son más altos cuando el espacio se estrecha y más bajo cuando el espacio se expande, dependiendo de la forma y ubicación de los patios.

Casa Milà es una visita obligatoria en Barcelona, con actividades para niños y con la posibilidad de visitarla durante el día, pero también durante la noche; dando diferentes experiencias dependiendo del momento del día escogido.

Cafè de la Pedrera, nuestra experiencia

La visita al Cafè de la Pedrera fue una experiencia sorprendente, algo así como turistas en nuestra propia ciudad, ¡recuperando lo que vemos cada día y a veces nos pasa desapercibido!  Está situado en la primera planta, y se accede por una pequeña entrada al lado de la puerta principal del edificio. El lugar te permite seguir disfrutando de esa maravillosa arquitectura gaudiniana, y de relajarte con vistas al paseo más importante de Barcelona desde sus amplios ventanales modernistas. Solamente el techo del espacio merecería la visita, es elegante, delicado y casi onírico, ¡una belleza!

La carta se basa en los clásicos de la gastronomía española, con una forma actualizada y con toques originales.  Probamos una serie de tapas y platillos. Una esqueixada de bacalao muy gustosa, una mousse de queso de cabra con mermelada de piquillos (sabor fuerte para quien, como a nosotras, nos encanten los sabores fuertes), una escalibada con sardina ahumada (delicadísima la sardina) y un pulpo “a feira” muy tierno.  Pero destacamos dos platos de carne que nos encantaron, el canelón a la barcelonesa y el meloso de ternera (ragout), ¡absolutamente delicioso!

Un mediodía de primavera acabamos con un refrescante helado con frutas (una presentación preciosa como podéis ver en las fotos).

Un sitio para no olvidar si visitas el edificio o si te apetece una pausa especial en medio de la ciudad para hacer un brunch o una comida ligera degustando platos muy populares de nuestra gastronomía revisitada con respeto y sin perder en absoluto los sabores de raíz. Si queréis saber un poco más sobre este sitio tan especial, podéis visitar su web: https://www.cafedelapedrera.com .

¡Gracias Cafè de la Pedrera!

Mostraros nuestra gastronomía es un placer que compartimos también en nuestro food tour, así que gracias otra vez por disfrutarlo. ¡Nos vemos en nuestro siguiente artículo!

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